¿Surco es chileno?

Viernes, 4 Diciembre 2009, 22:28 | Category : General
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Extraído del blog Desde el techo

A sus constantes desatinos, el Alcalde de Surco, y el aparato partidario que lo acompaña, han agregado uno más para el anecdotario del sufrido vecino de este tradicional distrito. Acaba de pintarrajear los letreros hechos en concreto, que dan la bienvenida al distrito, con los colores de la bandera chilena.
El burgomaestre Manuel Del Mar, acaba de romper palitos con la agrupación dirigida por Luis Castañeda que lo encumbró a la Alcaldía de Surco. Por esa razón no tuvo la mejor iniciativa que cambiar los colores verde-amarillos por el tricolor de la bandera del país del sur. Sí, ese que nos espía y que luego groseramente lo niega.
Los letreros hechos de cemento, ubicados al ingreso de las urbanizaciones San Roque y Precursores, han sido pintarrajeados de los colores azul, rojo y blanco, asociando inmediatamente el recuerdo de la bandera chilena, nada menos.
Este hecho se agrega a la odisea que pasan miles de peatones, pasajeros y conductores de vehículos al transitar, casi a toda hora, por el cruce de las avenidas Tomás Marsano y Los Próceres, lugar conocido como La Bolichera. Resulta que a las autoridades de Surco se les ha ocurrido remozar ese cruce justo para fiestas navideñas, ocasionando espectaculares y desesperantes embotellamientos. Los trabajos lo vienen realizando, a paso de tortuga, desde hace dos semanas y lo piensan concluir en 20 días más.
Lo grave del asunto es que este entrampamiento en el tránsito afecta a todo vehículo que viene del cono sur, ya que este lugar es el cuello de botella por donde, obligadamente, pasan los vehículos de todos los distritos de la zona sur de Lima.

 

 

Pishtacos, Trama Psicosocial Aprista: Historia

Jueves, 3 Diciembre 2009, 17:27 | Category : General
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20 años después se descubre trama psicosocial con marca registrada por el Apra.

La periodista Jacqueline Fowks, del blog “Notas desde Lenovo”, descubrió, hurgando en una hemeroteca, que el tinglado armado con el asunto de los pishtacos no es un cuento nuevo y más bien pertenece al arsenal de psicosociales reservados para épocas picantes, de bajones políticos, por los que suele atravesar Alan García.

Resulta que el periodista Miguel Ramírez, entonces activo practicante en la revista Oiga (antes había pasado por el diario Marka), escribió un reportaje dictado por la entonces Policía de Investigaciones, que describía las peripecias y horrores de sanguinarios hombres sedientos de grasa humana en la zona oriental del país.

El actual jefe de investigaciones de El Comercio, hace exactamente 20 años, acogió como cierta la versión policial de la existencia de pishtacos y logró una noticia de portada que enmudeció de espanto a medio Lima. Recordemos que en mayo de 1989, el régimen aprista se batía en retirada con una crisis económica inmanejable, una corrupción imbatible y un terrorismo que alcanzaba sus niveles más altos de sanguinario accionar.

Aquella vez los hechos habrían ocurrido en el caserío Hermosa Pampa, a tres horas de la provincia de Satipo, hasta donde viajó el periodista Ramírez con el fotógrafo Ysrael Mertz, recogiendo los detalles del alucinante suceso de manos de los policías de esa calurosa ciudad.

El reportaje de la importante revista Oiga, dirigida por el periodista vasco Paco Igártua, alcanzó las siete páginas y en uno de sus párrafos se describe casi el mismo libreto dictado recientemente por los jefes de la Dinincri: “Parecería que lo ocurrido en Hermosa Pampa tiene inspiraciones ligadas a una secta diabólica. La PIP encontró en la casa de los pishtacos cinco litros de aceite humano, el cuchillo con que descuartizaron a Herminia Pareja y la lata donde frieron los trozos de grasa extraídos de su víctima”.

Pero esta vez el suceso, construido por los maniqueos apristas, expertos en cortinas de humo, se escapó del control del gobierno. Resulta que hoy, a diferencia de hace veinte años, existen medios alternativos de comunicación que empezaron a desmoronar la mentira. A todas luces, se trató de tapar la sólida denuncia de la revista Poder sobre la existencia de un “escuadrón de la muerte” en Trujillo que se estaría dedicando a ejecutar a personas por encargo, entre ellos a delincuentes.

 

La Pista de los Pishtacos

Huachafadas Verbales “Modernas”

Sábado, 28 Noviembre 2009, 19:50 | Category : General
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huachafo

¿No se ha dado cuenta que, aquellos con poca educación y escasa actitud para aprender, utilizan mayormente un lenguaje metódicamente alienado y artificial cuando quieren aparentar cultura o “decencia”?

Aunque supuestamente se trata de personas que han vivido más de 30 años, sus argumentos idiomáticos no superan lo esencial en palabras para hacerse entender. Y para dárselas de “cultos” emplean, casi siempre, dos o tres palabrejas rebuscadas que ni ellos mismos entienden como han articulado en su expresión. Ah, y muchos de los que se creen premunidos de “autoridad” (para meter palo) como serenos, vigilantes y policías, no escatiman oportunidad para eludir una responsabilidad o actitud cortés arguyendo el consabido “desconozco mayormente”.

Y no hablamos de barrabasadas como el decir aiga en lugar de haya o el extendido sustantivo de barriada que se utiliza, por ejemplo, cuando se quiere conjugar (en tiempo) el verbo dar. Quién no ha sentido abofeteado su oído con esta expresión: no quiero que me deas eso. Término inimaginable en otras sociedades de habla hispana que, sin embrago, se ha convertido casi en un peruanismo más en los suburbios de las ciudades.

Pero, qué duda cabe, los términos que se llevan el escapulario del nuevo lenguaje cholo, anclado en el desdén por la lectura y el conocimiento, son dos palabrejas que no se cómo hacen para meterla en su vocabulario dizque “culto”. Ellas son (retoque de suspenso…): Supuestamente y mayormente.

Pero hay más huachaferías lingüísticas, dignas de un museo a lo estrafalario y carente de buen gusto, que se exponen y publican en medios por quienes debieran darnos clases de expresión correcta y arte sano en el hablar. César Hildebrandt, nos recuerda muchas de esas extravagancias idiomáticas que a diario se ventilan en los periódicos, convirtiendo el lenguaje sencillo y locuaz en un enjambre de palabras rimbombantes e imprecisas. Leamos:

Lengua muerta

“Deleitó a los asistentes” dice la leyenda de una foto puesta en un blog de La Católica.

Los lugares comunes, las barrabasadas idiomáticas, el uso patológico de la ambigüedad se han impuesto en las comunicaciones.

Están en boca de locutores, cronistas, enviados especiales, políticos, economistas y hasta educadores. Cunden en la prosa con siyau de los periódicos y, por supuesto, pueblan los documentos oficiales, los editoriales serios y hasta los considerandos de las leyes.

Gracias a los lugares comunes los términos son “de referencia” o “de intercambio”, los ajustes son “de cuentas” y los suicidas tomaron “una drástica decisión”.

Se ha puesto de moda decir “alertas tempranas”, como si las alertas remolonas fuesen alertas. Y el bárbaro “aperturar” uno lo puede escuchar hasta en el programa de Jimena de la Quintana.

Los choques cruentos y fatales terminan siempre en “un amasijo de fierros retorcidos”. Y cuando un río se sale de cauce y daña las riberas siempre se habla de “la furia de la naturaleza”.

A cualquier manganzón se le despide “dándosele las gracias por los servicios prestados”. Y sólo se requiere estar muy viejo y no haber matado a alguien para merecer aquella frase: “permanente ejemplo de peruanidad”. O esta otra, aún peor: “con honda vocación de servicio”.

Los crímenes de ámbito doméstico suelen perpetrarlos gente que la prensa describe como “presa de los celos”. Y cuando habla algún general de la policía la crónica respectiva deberá de incluir, inexorablemente, la frase “instó a cerrar filas”.

Las “trabajadoras sexuales” son las que antes se llamaban, castizamente, putas y los que padecen una avería cognitiva –digna de toda compasión y de la mayor de las ternuras, dicho sea de paso- es que “tienen habilidades diferentes”.

Cuando el Estado gringo da un maquinazo que hubiese significado la quiebra de un país normal es que “se ha ejecutado un gigantesco plan de estímulo fiscal”. Y cuando la Sunat nuestra roba como loca entonces sale un nerd con cara de pinche de la riquería y dice que “la presión tributaria se está incrementando positivamente”.

Hay comentaristas que llaman a las piedras y a los insultos lanzados por las tribus futbolísticas “miedo escénico” y señoritas que en vivo y en directo sueltan una frase como “en su bolsillo del abogado”.

Y no es que los bonos se vendan, como siempre: se “colocan”. Y no es que las bolsas pierdan un día: es que “ceden”. Y no es que General Motors quiebre: es que “es parte del plan de emergencia y recuperación del presidente Obama”.

De modo que al ejécito invasor de Irak hay que llamarlo “la coalición”. A la guerra allí librada por el segundo Bush “Operación Libertad Iraquí”, y a la soldadesca que mata en Afganistán “Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad” (ISAF). Y a los negocios de Halliburton, del criminal Cheney, hay que llamarlos “la reconstrucción de Irak”. Y a los niños asesinados en Gaza por el ejército del aire de Israel tenemos que llamarlos “daño colateral”.

Y así vamos matando el sentido de las palabras, relativizando el crimen, prostituyendo la palabra luego de prostituir el planeta.

Los filósofos de la ambigüedad están felices. Detrás de sus naderías somníferas no hay nada sino encubrimiento, pero nadie puede quitarles el mérito de haber tenido un clamoroso éxito en esto de preparar a los jóvenes para la resignación.

Un mundo como este necesitaba un lenguaje en el que todo estuviese trastocado.

Para el gobierno mediático y global que las corporaciones han construido era imprescindible que, como Orwell lo imaginó, la verdad fuese mentira, la mentira simulase ser erudición, la duda se filtrase en cada párrafo y la ira fuese exiliada como “sobra sesentera y radical”.

Para un mundo que fomenta y que casi exige la idiotez, qué mejor que unos sociólogos que no se pronuncien, una prensa metida en la danza y un lenguaje uniforme y enfermo de eufemismos. Una lengua muerta en la guerra que perdimos.

Extraído del diario La Primera, edición del 28 de noviembre de 2009

La Lucha por la Libertad en Cuba de Yoani Sánchez

Sábado, 17 Octubre 2009, 18:34 | Category : General
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Niegan visa a blogera cubana Yoani Sánchez para recibir premios

SEPTIEMBRE DE 2009
Una ba
lsera virtual
por Yoani Sánchez


Letras Libres.com 

Garras y alas
Hay criaturas mestizas difíciles de clasificar en algún orden y una de esas es mi escritura, a medio camino entre la crónica, el exorcismo personal y el grito. El hipogrifo nacido de estos dos años escribiendo un blog tiene garras reales afincadas en la cotidianidad para extraer las anécdotas que cuelgo en mis posts. Las alas se las brinda la virtualidad, el enorme ciberespacio donde mis textos hacen lo que yo no podría: moverse y expresarse libremente. Al mirar este híbrido, algunos piensan que su cuerpo aleonado se acerca al periodismo, mientras otros lo juzgan como literatura. Yo, que no puedo controlar ya los empujones y arañazos que me lanza el animal, sólo atino a recordar que su nacimiento fue una terapia personal para espantar el miedo, para sacudirme el temor escribiendo –precisamente– sobre aquello que más me paralizaba.

La uña retocada de esta bestia virtual puede verse en el sitio Generación Y, pero la mayor parte de su anatomía ocurre en la Cuba real de principios de este milenio. Justamente en un país donde las clasificaciones se expresan rígidas y los apelativos contundentes. Aquí sólo se puede ser “revolucionario” o “contrarrevolucionario”, “escritor” o “ajeno a la cultura”, pertenecer al “pueblo” o a un “grupúsculo”. En fin, no hay espacio para que mi hipogrifo planee sin el grillete de lo “conflictivo” y sin las represalias de quienes no entienden su mescolanza. De manera que mi escritura ha terminado por tocar mi vida, cambiarla, ponerla patas arriba y hasta colocarme en la mirilla de instituciones culturales y represivas. Por momentos me gustaría imaginar que mi obra está en un anaquel y que no la llevo sobre mis hombros –cada minuto de mi existencia– decidiendo si sigo libre o si voy tras las rejas, si obtengo o me niegan una autorización para viajar fuera del país y si en los bajos de mi edificio están –o no– los dos hombres que me siguen a todas partes.

Desde aquel abril de 2007 en que comencé a redactar mis desencantadas viñetas de la realidad no he tenido un minuto de aburrimiento. En cientos de ocasiones he evocado –al mirar el lugar de mi pasada inercia– lo cómodo que se estaba sin abrir la boca. En una sociedad como la mía, pronunciarse es el camino más corto para atraer problemas. Al intentar librarme de ciertos demonios acumulados, en realidad estaba generando endriagos de múltiples cabezas que se saldrían totalmente de control. Me hubiera gustado vivir más plácidamente el acto escritural, pero en Cuba no hay elección, no hay lugar para criaturas híbridas y novedosas como puede llegar a ser un blog.

Bauticé mi nuevo espacio de exorcismo como Generación Y, una bitácora inspirada en gente como yo, con nombres que comienzan o contienen una “i griega”. Nacidos en la Cuba de los años setenta y ochenta, marcados por las escuelas al campo, los muñequitos rusos, las salidas ilegales y la frustración. Pues en aquellas décadas tan controladas al menos una parcela de libertad quedó sin supervisión: el simple acto de nombrar a los hijos. De ahí que nuestros padres –parametrados hasta el exceso, vistiendo todos el mismo modelo de pantalón o de blusa que les daban por el racionamiento– se explayaron libremente en colgarnos estos nombrecitos exóticos. Soy fruto directo de esa franja de libertad onomástica que quedó sin fiscalizar, por eso mi obsesión por empujar los límites. Pertenezco a ese montón disperso, que incluye lo mismo a interrogadores de la policía política que a jineteros cazadores de turistas para sacarles los dólares. Pero una cuerda de cinismo nos ata a todos. La dosis necesaria para habitar una sociedad que sobrevivió a sus propios sueños, que vio agotarse el futuro antes de que llegara. La penúltima letra del abecedario sobresale entre quienes arribaron a la pubertad cuando ya se había caído el muro de Berlín y la Unión Soviética era sólo el nombre de una revista en colores que se empolvaba en los estanquillos. En ausencia de utopías a las que aferrarse, la nuestra es una generación de plantas en el suelo, vacunada de antemano contra los ensueños sociales.

Tampoco mi breve pasado: de pionerita repetidora de consignas, adolescente evasiva y aprendiz de cuanta línea esotérica pasaba por mi lado, me avala ante quienes quieren un historial que me sustente. Intento decirles que sólo soy una treintañera compulsiva a la que le gusta teclear y poner por escrito lo que vive; pero ellos necesitan más. Quieren que, como en esos currículos exagerados, les declare que siempre fui el pichón de rebelde que parezco ahora. Pues no, Generación Y es lo más arriesgado que he hecho en mis tres décadas de vida y después de comenzar a escribir en mi bitácora me tiemblan a menudo las rodillas. Para evitar endiosamientos y futuras crucifixiones, aclaro en una de las páginas de mi blog que este es un ejercicio personal de cobardía para decir en la red todo aquello que no me atrevo a expresar en la vida real.

Además del miedo, está el delicado tema de la tecnología. Mi vieja laptop, que un balsero necesitado de un motor de chevrolet me había vendido medio año antes, fue la base material de la que surgió Generación Y. El medioevo comunicativo en que he vivido todos estos años me ha hecho diestra en utilizar los más increíbles medios para expresarme. Tuve teléfono en casa –por primera vez– a los veintidós años, de ahí que el aparato de auriculares y botones no fue el primer peldaño para conectarme con otros. La computación llegó antes, en uno de esos típicos saltos tecnológicos que ocurren tan frecuentemente por aquí. En esta isla peculiar hemos asistido a la venta de reproductores de DVD sin que antes ninguna tienda vendiera caseteras de video. Imbuida de esa tendencia al brinco tecnológico, construí mi primera computadora en el lejano 1994. Con la testarudez que ya exhibía a los dieciocho años, me uní al mouse y al teclado de por vida.

Pionera en tantas cosas e ignorante en otras, soy ahora una mezcla rara de hacker y lingüista –si mis profesores de semántica y fonología se enteran de mi decantación por los circuitos eléctricos confirmarían sus negativos pronósticos sobre mi futuro académico. Armé mis frankensteins con piezas de todas partes y en infinitas madrugadas conecté motherboards, micros y fuentes eléctricas. Para cuando decidí hacer mi propio blog, ya había superado la furia de construir ordenadores y me dedicaba a recargarlos con mis propios textos.

De manera que el camino a la escritura no lo hice de esa forma lineal como podría pensarse de un licenciado en filología, que se ha pasado la mayor parte de su vida leyendo las obras de otros. El primer giro abrupto lo había dado a mediados de 2000, cuando me gradué de la universidad y discutí una tesis, con el título de “Palabras bajo presión: un estudio de la literatura de la dictadura en Latinoamérica”. Poner por escrito las características de los caudillos, sátrapas y dictadores de esta parte del mundo, provocó –en parte del tribunal que juzgaba mi análisis– la sensación de que yo hacía un paralelismo provocador entre estos personajes de la literatura y el autócrata que nos gobernaba. El día que discutí mi trabajo de graduación lo tengo guardado en la memoria como el momento en que di el portazo a la profesión que había estudiado por cinco años. A partir de ahí me convertí en una filóloga renegada que descubrió en el código binario un entorno más claro y con menos dobleces que el rebuscado mundo de la intelectualidad. A devorar esas largas cadenas del lenguaje html me lancé, en compensación a todos los adjetivos y verbos que no me habían dejado usar libremente.

Carezco de la objetividad de un analista, de las herramientas de un periodista y de la suave mesura de un académico. Mis textos son arrebatados y subjetivos, cometo el sacrilegio de usar la primera persona del singular y mis lectores han comprendido que sólo hablo de aquello que he vivido. Nunca he recibido clases de cómo presentar una información, pero la filología me ha dejado una innegable enfermedad profesional: juntar palabras sin cometer demasiados errores. Jugueteé con el idioma en mis años de estudiante, y sé de las trampas que la petulancia verbal les tiende a los que pretenden desmontar la lengua. Soy como esos diseñadores gráficos que un día se deciden a tomar un pincel y comprueban que ya su mano no se puede permitir un brochazo no estudiado. No hay nada inocente en mis redacciones, porque un lingüista nunca podrá escudarse en que no sabía de antemano la fuerza de las frases que ha amontonado. Por eso, ante la continúa observación de que escribo “bien” siempre respondo con una corta frase: “lo siento, no puedo evitarlo, me formaron para eso”.

Empecé con mi blog sin calcular –responsablemente– la relación entre kilobytes publicados y ofensas recibidas, historias narradas y enemigos ganados. Vivo mis textos con una gran intensidad, pues arrastro las consecuencias que cada uno de ellos me produce y recibo inmediatamente el feedback de los lectores. Ya no puedo vegetar a salvo como tantos otros, que jamás serán manipulados, instrumentalizados o puestos en entredicho por nadie. Son esos que han logrado tan idílico estadio de preservación personal porque nunca se pronuncian ante nada. En similar mudez viven millones sobre esta isla, como si supieran de antemano lo que yo comprobé meses después de comenzar mi bitácora: que al opinar me estaba delatando.

Están también los cientos de comentaristas que abarrotan mi espacio en internet para hacerme saber su solidaridad o su antipatía, su ilusión o su decepción en torno a mí. Ese es un hecho ante el que mi escritura no puede permanecer indemne. Las paredes de mi vida se hacen más transparentes y gente de todas partes del mundo está pendiente de mis estados de ánimo y presta atención a los posibles castigos que me puede acarrear mi labor online. Sólo la pérdida de mi privacidad, el fin de una burbuja fabricada con años de silencio, intimidad y reserva, evita que me devore la maquinaria que se ha tragado a tantos. Cada persona que me lee me protege y sólo la custodia de ellos me ha permitido llegar hasta aquí.

La anatomía de una “Y”
Los primeros textos los colgué desde esos hoteles donde legalmente no podía entrar. Mi pellejo blancuzco, heredado de dos abuelos españoles, me permitió burlar a los custodios que me creían extranjera. Si acaso me preguntaban adónde iba, les respondía con un germánico “Entschuldigung, ich spreche kein Spanish”. Llevaba el memory flash con los últimos posts y el reloj me advertía que en quince minutos ya no podría pagar el alto precio de la conexión a internet. El bolsillo podía salir muy mal parado si me demoraba demasiado entre un clic y otro.

Tantos tropiezos para colarme en los segregados enclaves turísticos y unos meses después el gobierno de Raúl Castro anunciaba que el apartheid terminaba. Nos permitirían la compra de ordenadores y la reservación de una habitación en un hotel, pero no quedaría claro con cuál salario pagaríamos los excesivos precios de esos servicios en moneda convertible. A pesar de esa flexibilización, los cubanos seguimos siendo internautas indocumentados, pues nuestras incursiones en el terreno de internet están marcadas por la ilegalidad. Las transgresiones ocurren cuando alguien compra una contraseña en el mercado negro para conectarse a la red, o usa una conexión oficial para entrar a determinada información restringida. Si en lugar de eso se paga el excesivo precio de conexión en un hotel, entonces se está delatando la fuente ilegítima de nuestros recursos materiales. Yo pertenezco al último grupito de criminales, pues desde hace diez años me lancé a ganarme la vida como maestra de español y guía de la ciudad, sin tener licencia para ello.

Cuando todavía no estaba permitida la venta de ordenadores, ya había tenido que decir frente a decenas de periodistas que poseía una laptop. Todos sabían que no la había podido adquirir legalmente en las tiendas de mi país y eso era un riesgo que presagiaba confiscaciones. No obstante, mis exhibicionistas declaraciones parecían protegerme en lugar de implicarme. Comprendí entonces que el fenómeno blogger era nuevo también para los censores: no sabían todavía cómo actuar ante él. Cada intento por silenciar mis escritos, generaría más y más hits en el servidor donde estaba alojada mi bitácora. Los tiempos se habían transmutado y los métodos de coacción no habían podido adaptarse a la velocidad que había impuesto la tecnología.

Por otro lado, un mecanismo de vieja lavadora soviética apuntala cada post que logro publicar. El proceso de sacar los textos al mundo virtual es demasiado raro para ser comprendido por cualquiera que no viva en Cuba. Nada de inmediatez o de pretender ser informativa; mi acceso a la red sólo me permite apelar a la reflexión o la crónica que no se añejan rápidamente. El estilo de mis textos y su enfoque están dados por la indigencia informática que los rodea, por la evasiva internet, tan escasa aquí como la tolerancia. Para aumentar las dificultades, en marzo de 2008 el gobierno cubano implementó un filtro tecnológico para bloquear mi blog hacia el interior de Cuba. Afortunadamente la misma comunidad que se había creado con los lectores, me salvó de colgar un cartel de “cerrado” en mi sitio web. Manos virtuales y amigas me han ayudado a mantener mi espacio, a pesar de haberme convertido en una blogger a ciegas.

Un texto de Andrew Sullivan titulado “¿Por qué bloggeo?” caería en mis manos cuando Generación Y llevaba meses en la red y ya me habían otorgado el premio Ortega y Gasset de periodismo. Con su lectura comprendería que mi espacio no cabía en el concepto de una bitácora. Me era imposible actualizar cada día, o narrar la inmediatez de lo ocurrido en la otra esquina. Tampoco podía participar en los comentarios que generaba cada texto o responder las preguntas que los lectores lanzaban. Sin embargo, las ausencias tecnológicas se vieron compensadas por la aparición de otros creadores de criaturas peculiares como la mía. Ya no estaba tan sola en la blogósfera dentro de la isla, pues surgieron sitios como Octavo Cerco de Claudia Cadelo, Desde Aquí llevado por Reinaldo Escobar, Habanemia de la joven Lía Villares y Sin Evasión, que con agudeza administra Miriam Celaya. Se hizo anómala la semana en que no me enterara del surgimiento de un nuevo espacio virtual y personal, hecho desde Cuba y marcado por las mismas dificultades tecnológicas que tenía yo. La cercanía de temáticas y la necesidad de transmitirnos experiencias nos hizo encontrarnos frecuentemente en algo que bautizamos como “Itinerario blogger”.

Creamos copias de nuestros blogs para lectores que nunca podrían conectarse a la gran telaraña mundial. En conciertos, exposiciones y plazas públicas distribuimos nuestros textos, sabiendo que esa pequeña difusión tiene como contraparte un deseo oficial de silenciarnos. Cada copia entregada es como la inoculación de un virus de consecuencias impredecibles: el bacilo de la opinión libre, la infección que provoca en alguien ver a otro expresarse sin máscaras. Una sociedad llena de diques y controles es especialmente susceptible a esta gripe blogger, sobre todo si la vacuna contra ella se basa en los desgastados métodos de antaño: la difamación, las acusaciones de que somos fabricados por la cia y el intento de hacer parecer que no somos parte del “pueblo”.

Radiactividad
Generación Y me ha traído también un halo radiactivo que se ha ido extendiendo alrededor de mi cuerpo. Algunos, con esa reserva que se manifiesta ante los condenados o los enfermos, han dejado de llamarme y si me ven sólo hablan de la familia y de los niños. A pesar de las emanaciones nocivas que comencé a exhalar hace más de dos años, hubo quienes se mantuvieron cerca un tiempo hasta que la contaminación resultó demasiado peligrosa. Así que mientras pierdo amigos en el mundo real –asustados por las advertencias hechas por la policía política– el ciberespacio me genera nuevas y virtuales compañías. Los comentaristas hicieron suyo mi blog y crearon una comunidad cuyo objetivo principal es discutir sobre Cuba. Han llegado bajo simpáticos seudónimos o con sus propios nombres: La Lajera, Gabriel, Tseo, Olando Martínez, Luz Clarita, Julito64, Camilo Fuentes, Fantomas, Web Master, Rodolfo Monteblanco, Dago Torres, Mario Faz, Lord Voldemort y otros. La conga improvisada que hicieron cuando se anunció que Generación Y ganaba el premio al mejor weblog del certamen The Bobs agitó durante días la blogósfera. Agarrados de la cintura o de los hombros, bordearon su malecón imaginario, mientras celebraban que mi bitácora –la nuestra– se hubiera alzado con el galardón.

Paralelo a esos momentos de franca diversión, está el costo personal y social de mi blog, que ha sido especialmente difícil de llevar en el último año. En la medida que me hacía más conocida los ataques arreciaban. Hasta el Comandante –agazapado– me lanzaría su primer arañazo en el prólogo del libro Fidel, Bolivia y algo más. Sin embargo, yo pertenezco a ese grupo que no ha soñado nunca con encontrarse al Máximo Líder en la calle. No he elaborado argumentos para convencerlo, ni he hecho una lista de problemas a plantearle. A diferencia de varias generaciones que apostaban por ese tropezón fortuito que los haría dialogar con el poder, he preferido pensar que nunca lo veré en carne y hueso. Entrar en una controversia con él no es algo que me genere ningún orgullo personal; prefiero condenar a la “no respuesta” a quien llenó mi vida con su imagen, su uniforme verdeolivo y sus discursos interminables. Qué mejor refutación cuando me acusó de “recibir premios que mueven las aguas de los molinos del Imperialismo” que subrayarle con mi indiferencia que Él había dejado de importarme. Como en uno de esos boleros para cantar después de un par de copas, quería decirle a Fidel Castro que todo lo que él representaba y decía había “entrado en mi pasado, en el pasado de mi vida”.

A pesar de esas acusaciones y del bloqueo tecnológico a mi sitio web, las ilegales antenas satelitales –escondidas tras una sábana, una jaula de palomas o un inocente tanque de agua– han difundido las noticias sobre mí que la prensa oficial esconde. Una buena parte de los que me reconocen en la calle han visto mi rostro en esos perseguidos programas que se transmiten desde México o Miami. De desapercibida y anónima pasé a llevar unas enormes gafas para que no me identificaran –constantemente– en todas partes. Muchos de los que se me acercan no saben qué es un blog y jamás han navegado por internet, pero identifican mi cara con lo prohibido, que es –indiscutiblemente– mucho más atractivo que lo autorizado.

Muchos de los que me saludan por la calle me preguntan por represalias, como si sólo el golpe validara o ser víctima fuera la condición indispensable para que me escucharan. No tengo moretones que mostrar, sólo me fracturé un hueso una vez en mi infancia y durante años nadie tocó a mi puerta para advertirme nada. El machismo tiene sólo un lado positivo: enfrentados a la disyuntiva de a quién llevarse detenido, han venido por mi esposo, Reinaldo, todas las veces. Mis ovarios son culpables, pero subestimados. Algo de ese menosprecio isleño hacia las faldas actuó como blindaje protector durante un tiempo. Hasta que en diciembre de 2008 le vi por primera vez el rostro a Fantomas. Una citación llegó a mi casa y en una sórdida estación de policías me advirtieron que “había traspasado todos los límites”.

Hace meses que sé que no hay retorno al mutismo. Generación Y derritió la máscara que llevé durante muchos años y dejó a la intemperie un nuevo rostro que cada cual percibe a su manera. Las palabras vertidas en ese diario virtual no han tenido la carga pesada de los que han sido víctimas o verdugos; son –simplemente– los demonios liberados de alguien que se siente “responsable” de lo ocurrido en su país. El blog me ha traído enemigos y lectores, insomnio y paz, la perenne zozobra de sentirme vigilada y la tranquilidad de quien no tiene nada que ocultar. El cartelito de enemiga del gobierno cubano no hay quien me lo quite, aunque yo he preferido ratificar que sólo me siento una ciudadana. Tantos kilobytes utilizados me han reafirmado que no soy yo, ni somos nosotros, los que nos oponemos a algo; sino que es la realidad cubana –esa que describo en mis posts– la que se muestra profundamente contestataria, marcadamente opositora. ~

Más : Entrevista a Yoani Sánchez en el 2008_____________________________

Yoani Sánchez nació en La Habana en 1975. Estudió filología y es una de las voces más visibles de la oposición al gobierno castrista. Salvo un breve periodo de residencia en Suiza, ha permanecido en la isla durante toda su vida. Su labor de periodismo crítico, alojada en su blog Generación Y (desdecuba.com/generaciony), fue reconocida con el premio Ortega y Gasset de Periodismo Digital en 2008.

¡”Zambo” Cavero, Que bien bailabas la Marinera!

Viernes, 9 Octubre 2009, 21:56 | Category : General
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 Darío Mejía, un viejo rimense, criollo hasta la muerte, nos cuenta la historia de este video inédito. Se trata de una Marinera compuesta por Alicia Maguiña para el cumpleaños de Augusto Azcuez, el 7 de octubre de 1975. El presente programa se realizó en homenaje al cumpleaños de Augusto Azcuez, el 7 de octubre de 1979, en el set de Telecentro.

La resbalosa de la marinera fue creada allí, en plena jarana, cuando Oscar Aviles, acompañado por su hija Lucy y el “Zambo” Cavero (aún un desconocido cajonero), decidió completar el baile con una hermosa fuga que adornó la marinera.
El programa fue presentado por el Dr.José Durand (conocido decimista e historiador de nuestra música criolla costeña)y se tituló “El señor de la jarana”, en homenaje a Azcuez y fue acompañado por don Augusto “el curita” Gonzáles, el guitarrista Luciano Huambachano.

Telecentro fue una creación de la dictadura militar que duró entre 1968 y 1980: Comprendía los canales 4 y 5 de televisión y en ese periodo,debe admitirse, se dió impulso a una programación fijada en nuestra música nacional. Programas como éste se sucedían todos los fines de semana y congregaban a toda la familia,tanto a la hora de la cena o del almuerzo.

En este video,la sorpresa viene al final, cuando un entumido “zambo” Cavero, doblado tocando su cajón, se desata en un armonioso baile de la marinera limeña que entonaban los músicos y cantantes allí presentes.

Toda una grata revelación que nos prometía el diamante criollo en bruto aun sin perfilar.Luego de unos años, el compositor Augusto Polo Campos y el narrador deportivo Pocho Rospigliosi, decidieron armar el duo Avilés- Cavero para grabar el LP “Contigo Perú” que cambiaría la historia musical del criollismo.
Lo demás es historia.

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Arturo “Zambo” Cavero: Bien Peruano

Viernes, 9 Octubre 2009, 21:34 | Category : General
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 ”Recuerdos de Aríca”, autoría de Francisco Ferreyros, es un tema interpretado en un homenaje a Augusto Ascuez,”el Señor de la Jarana” que hiciera Telecentro el 7 de octubre de 1979. Lo interpretan el gran Arturo “Zambo” Cavero con su pareja Oscar Avilés cuando recien se destacaban como un dúo sin par.

El tema trata de los valientes peruanos que, como el Coronel Francisco Bolognesi, un 7 de junio de 1880, dieron su vida en la conocida batalla de Arica.
Fuente: Canal Guillerejas de You Tube
Un relato histórico de estos valses nos lo da don Darío Mejia desde Melbourne, Australia

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Original protesta de productores de leche de Bélgica.

Martes, 6 Octubre 2009, 10:50 | Category : General
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Buena puntería… Pobres ubres

Si aquí se diera rienda suelta a la imaginación, a la ironía y el buen gusto hasta para efectuar una protesta o un reclamo justo, la intención de los reclamantes, con la consiguiente trascendencia de sus acciones, tendrían este corolario: Una imagen que ha dado la vuelta al mundo por su originalidad y gracia, teniendo como telón de fondo el reclamo original y la adhesión de quienes  apreciamos una fotografía tan simbólica.

Imagen propiedad de Georges Gobet-agencia France Presse- Getty Images

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Mercedes Sosa “La Negra”

Jueves, 1 Octubre 2009, 22:29 | Category : General
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GRACIAS POR TU VIDA MERCEDES SOSAmercedes-sosa-1974 

La gran Mercedes Sosa está muy grave, quizá cuando leas esta nota nos haya dejado. Dios no lo quiera. Partiría seguramente a la eternidad y se llevaría el recuerdo de millones. Sus canciones están impresas indeleblemente en el alma de dos generaciones. Sus letras abrieron trocha, para bien o para mal. A muchos adornó el ego y los hizo banalmente “izquierdistas”, a otros los aventó a la lucha reivindicativa.

Sucedió en el espíritu contestatario al inconcluso Víctor Jara, luego que la dictadura  encabezada por Pinochet se ensañara con él en el estadio nacional de Santiago de Chile. Los temas de la Sosa tronaron sin cesar desde entonces. No faltaron reuniones de izquierdistas, revolucionarios o de simples anarquistas desilusionados del sistema, en donde no se tocara una de sus arengas hecha canción. Lanzó, como decía, a miles al camino de la ilusión de un mundo de igualdades. Hizo creer con sus lemas que existía la felicidad haciendo a todos iguales de un brochazo. Toda ella fue una ilusión, un fermento que los jóvenes asumieron como suyos.

Recuerdo mucho haberla conocido (mejor dicho, a sus canciones) en un apoteósico mitin de la Izquierda Unida en plena fachada del hotel Sheraton allá por 1986, cuando Barrantes con sus disfuerzos echó por la borda la ilusión de muchos pobres de capturar, por primera vez, el Poder para la izquierda del país. Muchos de los intelectuales de hoy, los vilipendiados “caviares” por los extremistas de derecha, estuvieron en un proscenio con los mejores equipos de sonido de la época y con el interminable entremés de la voz de la gran Mercedes sosa.

Ella nació en Tucumán, hace más de 70 años. Era una provinciana argentina de aquellas que arrastran la “r” tal como lo hacen los habitantes de todos los Andes sudamericanos, quizá por ello su aceptación entre los jóvenes e intelectuales de estratos socioeconómicos bajos y emergentes. Fue un milagro que la feroz dictadura argentina (1973-83) no la haya asesinado. En todo caso, supo protegerse bien y hacerse de una fama que fue la coraza que la salvó. Sus letras de alto contenido social se arraigaron rápidamente entre la juventud rebelde de las naciones americanas.

El Amor por el Perú de “La Negra”

Mercedes Sosa grabó, a mediados de los 90s, un extraordinario tema, que ya lo hubiesen querido tener los mejores promotores de turismo para promocionar al Perú como destino cultural y turístico. Pero la mafia fujimontesinista,  por una extraña razón, la vetó y no permitió siquiera que se conozca su existencia.

La letra es tan llamativa, pero la música es encantadora en tiempo de vals criollo.

Acércate Cholito

Mercedes Sosa

Compositores: Félix Luna - Ariel Ramírez

Acércate al Perú, acércate cholito,
ven pronto, ya verás, será para contar.
Iremos de la mano contemplando las bellezas
y las fantasmagorías de la Lima colonial.

Es claro que estarán el puente y la alameda,
recuerdos de un Perú bonito de evocar,
pero también verás un horizonte iluminado
por una madrugada que ya nada detendrá.

Ven pronto que esto sí, merece verse aquí de cerca,
Un pueblo que renueva de los Incas el solar.
Y en el costado mismo de la América que crece
su esperanza ya estremece con su canto popular.

Ven pronto que un Perú recién nacido ya te espera,
Hay un reflejo nuevo en la sierra y en el mar.
Con aire jaranero de vals criollo y marinera
compañero, compañera te esperamos por acá.

Acércate al Perú, ven pues, no te demores,
que hay mucho para ver y para imaginar
en un vagabundeo de callejas y balcones
una magia de otro tiempo a tus ojos se abrirá.

Sabrás de aquel virrey que amó a la Perricholi
contar su viejo amor a orillas del Rimac
pero desvaneciendo aquellas sombras del pasado
hay un Perú que aguarda tu visita fraternal.

 

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Salomón Lerner: Amenazas contra la Memoria

Lunes, 28 Septiembre 2009, 18:33 | Category : General
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Las amenazas y acoso contra el filósofo Salomón Lerner Febres, ex presidente de la Comisión de la Verdad, tiene un trasfondo muy inquietante para la sociedad y la nación entera. Tras ella se agazapa una corriente violentista de sectores armados que intentan, primero, borrar del mapa todo avance para obtener una reconciliación nacional y una paz duradera y, segundo, se evidencia un afán de venganza y rencor mal concebido desde un sector de las Fuerzas armadas y policiales íntimamente ligada con la maquinaria de corrupción y muerte instaurada por el régimen de Fujimori y Montesinos.

Y las amenazas contra la vida de Lerner Febres, se producen justo cuando éste lanza duras críticas contra las pretensiones de los ex senderistas de integrarse al sistema político democrático impunemente, a la vez que recibe de estos fuertes críticas por su desempeño al frente de la Comisión de la Verdad. Evidentemente se buscaría redireccionar la búsqueda de culpables en caso de ocurrir un percance contra el ex rector de la PUCP y presidente de la CVR.

La clave para desentrañar estas amenazas contra la vida de este reconocido defensor de los DD.HH en el Perú está en el hecho que Lerner fue nombrado por Mario Vargas Llosa como vicepresidente de la comisión que está a cargo de la creación de un Museo de la Memoria dedicado a la historia de los abusos de derechos humanos en Perú.

Salomón Lerner ha declarado que la aceptación a regañadientes de un Museo de la Memoria por el gobierno (y el rechazo unánime de las FF.AA) es porque “no quieren enfrentar un pasado que le es incriminatorio”. Aquellos pequeños sectores, curtidos en odio y afanes de venganza, pretenderían frenar la construcción del Museo de la Memoria, atacando y atemorizando a su cabeza visible en el Perú.

“Lo mismo que le hicimos a tus perros…”
Así como el Perú padeció el odio mesiánico de un grupo de extremistas y criminales, enmascarados en la ideología maoísta, también parece estar incubándose una corriente intolerante que pretende imponer a sangre y fuego la impunidad para aquellos militares que cometieron atrocidades contra poblaciones civiles indefensas, intentando equiparar la sevicia y crueldad del enemigo y oponiendo equivocadamente al terror senderista el terror por parte de las fuerzas que defendían el Estado.

Las amenazas de muerte contra Lerner han sido directas y tiene como precedente inmediato el envenenamiento de los dos perros que custodiaban su casa en Surco, a parte de una serie de amenazas telefónicas que datan desde hace 6 años cuando la CVR concluyó sus labores con un revelador informe final. “Lo mismo que le hicimos a tus perros, lo vamos a hacer contigo” decía la voz de un hombre que logró conseguirse los teléfonos personales del rector emérito de la PUCP. “¿Qué insania puede cometer este tipo de “advertencia?” se pregunta Rocío Silva Santisteban en su última columna titulada “Perros y cabrones”:

“¿Qué insania puede cometer este tipo de “advertencia”? Una que nos está envolviendo, que nos persuade de que tengamos miedo, de la misma manera como lo pretendieron aquellos que colgaron perros muertos en los postes de luz durante los años 80. Pero esos pobres y desdichados perros colgados para metaforizar la muerte de Den Xiao Ping no tenían dueño: estos sí, y esa persona, que se ha jugado por una nación diferente, ha sido directamente amenazada. ¿Por qué y por quiénes? Por aquellos que precisamente no soportan sus propias verdades: esos intolerantes a cualquier otra manera de entender el mundo… “¿a quién le puede pedir protección y seguridad un defensor de los derechos humanos?, ¿a la policía
en este contexto de tensiones sociales?, ¿a las empresas privadas de seguridad que son manejadas por ex miembros del servicio de inteligencia o por los marinos? Hay razones de peso para que Salomón Lerner esté bastante preocupado”.Creo que hay razones de peso para creer que la vida de Salomón Lerner está en juego y seríamos todos demasiado cobardes si nos quedamos callados”.

A esto se añade una febril campaña emprendida por un grupo de militares y policías, que buscan desprestigiar a periodistas y organismos dedicados a la defensa de los derechos humanos, acusándolos de no defender sus intereses y de hacer silencio cuando sufren algún percance en su diaria lucha contra los narcosenderistas.

Un sórdido mail recorre los buzones de correo electrónico, despotricando de la prensa y, principalmente, de los periodistas, acusándoles, junto con las ONGs, de no repudiar en voz alta las últimas bajas sufridas en el VRAE por las FF.AA. La realidad es que la Coordinadora de DD.HH fue la primera en repudiar este ataque del narcoterror y enviar condolencia por los efectivos caídos en combate.

Las llamadas “cadenas” (grupos de mails enviados a decenas de contactos) contienen una serie de acusaciones y está escrito en un lenguaje procaz propio de lúmpenes, plagado de rencor y odio y con un análisis de los últimos acontecimientos, sesgado e intolerante. El mail titulado “Caídos en el VRAE” y enviado por un supuesto Angel Zapata Rincón, alude al supuesto discurso pronunciado por un oficial del Ejército en el sepelio de los militares caídos en la última emboscada en el mencionado valle cocalero. La sarta de improperios es casi irreproducible y se direcciona, principalmente, contra la prensa y los periodistas que tocan temas sobre losDD.HH: ”Así es la maldita prensa, convenida y comprada…cobardes malditos” se llega a leer.

Estamos advertidos.

Más sobre el tema:

Amenazas a Salomón Lerner -por Fernando Rospigliosi

Amenazan a ex presidente de la CVR -Desde el Tercer Piso

Con Lerner y sin Allison -Aldo Mariátegui

 

De Galán a Ministro de Alan

Jueves, 24 Septiembre 2009, 19:29 | Category : General
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Johanna San Miguel y Francis Allison en comercial de Pepsi

Dos destinos diferentes, casi paralelos en las marquesinas, pero distintos en los logros y artilugios morales para conseguir las metas. Johanna San Miguel y Francis Allison, protagonizan este curioso comercial de Pepsi de mediados de los 80, destacando su juventud y animosidad para interpretar su papel de propagandistas y captadores de consumidores potenciales.

Por esa época, la cautivadora Johanna acababa de protagonizar la novela “Carmín”, que tuvo gran acogida entre la teleaudiencia juvenil, huérfana de otras alternativas que no fuera la TV de señal abierta. Mientras que el rubicundo Francis, alternaba sus estudios de Derecho con el oficio de modelo de agencias publicitarias.

La historia que siguió ya todos la conocemos. Johanna brilló como actriz cómica en el grupo “Pataclaum”, a la vez que desarrollaba sus cualidades histriónicas en desternillantes unipersonales, dejando relucir su gran vena cómica; hasta que llegó a la televisión y se apoderó del espacio matinal de espectáculos de América TV.

En la otra acera, Francis Allison, culminó su carrera de abogacía y desempeñó diversos cargos en la vida civil, hasta que logró ganar la Alcaldía del distrito limeño de Magdalena. A la vez, dice haber desempeñado el cargo de asesor legal de la empresa de espionaje industrial y seguridad “Business Track” en paralelo con su labor edil.

Pero su carrera meteórica no quedó allí. Consiguió captar la atención del presidente García al mostrarse fervientemente servil una mañana en la Costa Verde. No pasó ni dos días y Alan, necesitado de franeleros que saquen lustre a sus iniciativas, lo nombró ministro de Vivienda.

Allison, por lo visto, en su frenético ascenso no tuvo reparos morales ni éticos y con él parece encarnarse el dicho: Lo que sube muy rápido no tarda en desplomarse.

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DJ Charly: Las manos más rápidas de Radio Capital 96.7 FM

Viernes, 18 Septiembre 2009, 20:20 | Category : General
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El DJ Charly de moda gracias a sus malabares en la consola de Radio Capital

El DJ Charly de moda gracias a sus malabares en la consola de Radio Capital

La imaginación se despliega con la Radio, ese instrumento electrónico que nos invade de felicidad e información gratuitamente en nuestros hogares, en el omnibus, auto o donde estemos. Nos imaginamos, por ejemplo, a Jorge “Koki” Bruce, psicoanalista aterrizado en el mundo de la locución radial, como un hombre fornido, casi joven y con un quiebre en el andar que a más de una dama ha encandilado. Y es que tiene una voz prodigiosa para la radio, con esa impostación disimulada y una cadencia propia de un sacerdote. Aunque él se alucina un intelectual ateo a lo Freud, nada menos. Pero así no es él físicamente.

La Radio, te hace volar la imaginacion,  te la desarrolla y provoca que tus neuronas recreen un bosque de situaciones, permitiéndote que añadas a ellas tus ídolos y deseos de cómo quisieras que sean las cosas. Así, en una encuesta hecha por Bruce en las tertulias de los viernes musicales de su programa, hizo la siguiente pregunta a sus oyentes: cómo se imaginan que es físicamente el dj Charly (sonidista de la radio que lo acompaña todas las tardes). Nadie acertó, todos y todas lo idealizaron a su regalado gusto, casi lo endiozaron porque los engríe consiguiéndoles las canciones rebuscadas que le solicitan.

Sin más preámbulos aquí se lo presentamos, de carne y hueso y bien perucho como debe ser. Con una cara de enamorador de reporteras y asistentes. Bueno, allá él.

Paulo Cohelo al Natural

Viernes, 11 Septiembre 2009, 17:14 | Category : General
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Paulo Cohelo, trabajando en parque de Francia

Paulo Cohelo, trabajando en parque de Francia

Paulo Cohelo es un exitoso escritor brasileño de temas fantásticos y de los llamados “de autoayuda”. Capturado por la modernidad, la tecnología le aliviana su trabajo y le evita acudir cotidianamente a bibliotecas de consulta. Así escribe muchas de su novelas, al aire libre con el frescor inspirador de la naturaleza.

¡Me emborracho por tu amor!, me emborracho

Miércoles, 9 Septiembre 2009, 22:41 | Category : General
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Perro reborracho por un amor que se fué.

Perro reborracho por un amor que se fué.

Este perro borrachín, no tuvo mejor pretexto para embriagarse hasta no poder ante el abandono de una perra vecina que partió por tres meses a la casa de playa de sus amos. No le importó tirar a un lado su hueso preferido con tal de apagar esa pena de amor con unos vasos de whisky ¡etiqueta negra!, nada menos.

Wolfenson : La sinrazón de “La Razón”

Miércoles, 9 Septiembre 2009, 22:28 | Category : General
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Wolfenson dueño del diario La Razón de abierta tendencia fujimorista.

Wolfenson dueño del diario La Razón de abierta tendencia fujimorista.

Wolfenson, dueño del diario fujimorista “La Razón” apela a la sinrazón para demostrar su odio a la prensa que celebró su encarcelamiento por abiertos casos de corrupción y su complicidad con la mafia fuji-montesinista.

Celia Cruz con Vicentico Valdéz

Miércoles, 9 Septiembre 2009, 22:17 | Category : General
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Celia Cruz con el gran bolerista Vicentico Valdéz

Celia Cruz con el gran bolerista Vicentico Valdéz

La gran Celia Cruz posa con el bolerista Vicentico Valdéz cuando en Cuba todavía se respiraba libertad y la música servía para el entretenimiento popular y no como instrumento político.

Yidis Medina la parla colombiana que se desnudó

Miércoles, 9 Septiembre 2009, 22:07 | Category : General
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Yidis Medina, parlamentaria colombiana apresada por presunta corrupción.

Yidis Medina, parlamentaria colombiana apresada por presunta corrupción.

Yidis Medina, es una parlamentaria colombiana que fue acusada de corrupción y encarcelada. Una vez adentro no tuvo mejor idea que protestar y agenciarse de unos pesos posando para la reconocida revista Soho tal como Dios la trajo al mundo, claro con photoshop incluido.

Alberto “Toto” Terry, crack de la “U”

Miércoles, 9 Septiembre 2009, 21:52 | Category : General
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Alberto "Toto" Terry, legendaria figura de la "U"

Alberto "Toto" Terry, legendaria figura de la "U"

El legendario Toto Terry es la figura más recordada de Universitario de deportes. Solo le equipara en importancia para la institución e hinchada el gran Lolo Fernandez.

Yehude Simon Munaro en penal Castro Castro - Años 90s

Miércoles, 9 Septiembre 2009, 19:09 | Category : General
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Yehude Simon preso en el penal Castro Castro acusado de terrorismo.

Yehude Simon preso en el penal Castro Castro acusado de terrorismo.

El ex congresista Yehude Simon (1985-90) , fue encarcelado en 1992 acusado de pertenecer a un organismo de fachada del MRTA, aunque no se le pudo comprobar nada, el estigma quedó. Aun así, logró a su salida de prisión recomponer su imagen y fue elegido dos veces como presidente de la Región Lambayeque y, como es sabido, llegó a ser Premier en el actual gobierno aprista.

Zenobia, una de las mejores boleristas peruanas

Miércoles, 9 Septiembre 2009, 18:52 | Category : General
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Zenobia, reconocida bolerista de los años 70 y 80s

Zenobia, reconocida bolerista de los años 70 y 80s

Zenobia, fue una extraordinaria interprete de boleros, de esos que rasgan el alma y “que dan sed”. Se inicio con los extraordinarios Kipus y después se independizó grabando varios discos de vinilo y casetes. Fue infaltable en todo night club que se precie y sus canciones sonaron en todas las radios populares.

Zona antigua del centro de Lima

Miércoles, 9 Septiembre 2009, 18:32 | Category : General
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Zona antigua del centro de Lima, tambien llamado "Damero de Pizarro"

Zona antigua del centro de Lima, tambien llamado "Damero de Pizarro"

Zona antígua del centro de la ciudad de Lima. El ex Alcalde Andrade Carmona, la recuperó de la inmundicia y el desorden  pero falta reconstruir algunos monumentos arquitectónicos y modernizar muchos otros solares que por viejos y desgastados son un peligro para los ocupantes y visitantes.